lunes, 3 de agosto de 2009

Hacer las cosas adrede


Ayer recibí como regalo de cumpleaños el último libro que escribió Benedetti y que se publicó el año pasado, es altamente recomendable echarle una hojeada y entretenerse y reírse y enamorarse y suspirar leyéndolo. Definitivamente es uno de los escritores que más me gusta leer, me entretiene, me pone de buenas, me hace reflexionar, me apasiona.

Acá comparto sólo una parte de las muchas que me han gustado hasta la fecha:



Escépticos y optimistas.

Los escépticos y los optimistas se miran siempre de reojo.

Son desconfiados de nacimiento.

Los escépticos se burlan de los demás y de sí mismos. Se aburren de creer y no echan de menos las ausencias.

Los optimistas vencen al tedio y a la fiebre. Aprenden del ayer y no lo borran. Conocen y reconocen que vendrá algo mejor y desde ya preparan la bienvenida.

Los escépticos van y vienen sin nada. Y lo que es peor, sin nadie. Abrazan al pesimismo como único consuelo. Inventan una tristeza sin lágrimas, dura como una mueca.

Los optimistas se entienden con el río y con el cielo que lleva en su corriente. Saben que allí navega la tutela más leal, más respetable, y asumen el alma como agua.

Los escépticos son apenas mendigos, y el tiempo que transcurre les deja su limosna. No logran escapar del viejo laberinto y reciben mensajes que son indescifrables.

Los optimistas en cambio guardan a menudo algo de gloria, que no es siempre la de hoy ni la de antes. Hacen un nudo con las certidumbres y llenan su bolsillo de poesía.

Mario Benedetti, Uruguay.

viernes, 31 de julio de 2009

Si pudiera dar marcha atrás, no cambiaría nada esta vez.


¿Cómo quieres ser mi amiga si por tí me perdería, si confundo tus caricias por camelos si me miras?


Deja que sepa más de tí... cómo haces el amor, con qué tomas el café.


Contamíname...


...mía, hoy serás mía por fin.


Si la muerte pisa mi huerto...


Volví a soñar con gente muerta.


Es el deseo lo que me tiene así (es la búsqueda de mi propio deseo lo que me tiene alienado, impávido, desestructurado, postergando, repitiendo).




Hoy empieza el segundo tercio de esta lidia llamada vida, de esta vida mía, la trompeta ha venido anunciando las banderillas y el picador, ha estado invitando a poner atención.


Mucha gente ha dicho que los 25 son importantes, que el primer cuarto de siglo de su vida, que luego de esto, los 30's están menos lejanos, que uno cambia, que uno crece, que uno madura.


¿Madurar significa caerse -como las manzanas de Newton- y darse cuenta de la fuerza de la gravedad? Porque si es así yo ya me di cuenta de cuánta fuerza tiene nuestro planeta y de cuánto daño nos puede hacer también la madurez.


En un estado de stand by permanente miro la vida desde la ventana de mi casa y mirándome al espejo me encuentro con una persona igual ( la envoltura ha cambiado pues pero en esencia, en ALMA sigo siendo más o menos el mismo y la gente que me conoce puede dar cuenta de ello) y eso me ocupa porque quiero tomar las decisiones por mí mismo y no por los demás.


En el entendido de que un Otro me dijo: este eres tú... ¡vive! he venido haciendo las cosas de a poco, deteniéndome poco o nada a preguntarme si lo que él quiere es lo que yo quiero. Si ser Chimal representa esto o lo otro.


La verdad es que no extraño las pedas ni las desveladas, he aprendido a disfrutar con otras cosas, las he desplazado si tú quieres pero es lindo despertar y no tener resaca.


Sé que la gente importante en mi vida me tendrá en su memoria el día de hoy y no lo hago en un acto de soberbia sino porque me lo han demostrado, han tenido el detalle de mandarme un mensaje, un correo, o una felicitación jaifabiana.


Si los nombro, dicen, más de alguno se puede ofender por no citarlos pero es lindo encontrarse con que hay gente para la que uno representa algo, importante o no es lo de menos, representar algo es ya lindo y saber que te piensan mejor aún.


¿Dónde estás tú?, me preguntaron en este día y yo respondí: yo estoy en el recuerdo de cada una de las personas que me piensan, ahí estoy yo.


Empieza otro año y empieza trabajando, acompañado de gente buena, de amor, de dicha, de familia, de amigos, de niños, de niñas que me dicen Felicidades.


Aún tengo cabello en la cabeza (las entradas se han detenido por lo menos), fumo más, duermo menos, casi no me emborracho -al menos no en los últimos tres meses-, a veces juego al futbol, amo la vida, me siguen gustando las mujeres, los niños y los borrachos.


Sigo leyendo a Sabines o a Serrat, sigo escuchando a Jose Ramón y a Guzmán, sigo platicando con Andrea y con Arnie. Todavía tengo mis fotografías y mis canciones.


Aún me gusta escribir y sigo amando el whisky. José Alfredo y Benedetti me siguen acompañando y mis amigos siguen siendo los mismos, aún cuando no estén conmigo.


Creo en la Psicología y en el Psicoanálisis como forma de vida -no cualquiera es candidato a psicoanálisis-, me gusta mi trabajo y disfruto un buen café.


Me gusta platicar contigo y soñar que duermo abrazado a tí.


Fz., en el Núm 25, en el cuarto de mis hermanas, con mi perro acompañándome y mi música inspirándome. En Corta, el 31 de julio del 2009.


Celebrando el sí cumpleaños o algo por el estilo.


lunes, 27 de julio de 2009

No del amor sino de mí.


Hoy hay tantas cosas que quiero decir, en un par de horas me han llegado tantas y tantas ideas a la cabeza, me ha tocado la inspiración, hay muchas cosas que quiero compartir con el mundo, hay tanto que puedo decir que prefiero salir, tomar un cáfé, echarme un cigarrito, prender la radio (porque así uno se puede sorprender con canciones que no espera) y sistematizarlo, ponerlo en las hojas. Tal vez mañana vuelva y lo transcriba. Hoy, dejo esto, del gran Sabines -hace mucho que no le escuchaba- en quien he vuelto a encontrar tranquilidad.

Por cierto, no es para nadie en particular, no va para ninguna mujer (no lo tomen personal), por supuesto, tampoco para un hombre. Sólo es una puntuación, es un hablar de la vida a través de la muerte. ¿Qué sería de mí sin el amor? ¿Qué sería de mí sin Sabines? ¿Cómo sería yo sin la presencia de la muerte en mi vida?

Fz., cerca de mi casa queretana, oyéndolo, sintiéndolo, viviéndolo.


No es que muera de amorNo es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Jaime Sabines, Chiapas.

jueves, 16 de julio de 2009

No lo hurté... lo heredé. CHIMAL.

De mis sueños, de las mujeres de mi vida, de mi padre y de mis enfermedades.

A veces ocurre que las cosas pasan simplemente y uno no sabe porqué y quiere encontrarle explicación a todo y recurre a los más de recursos para lograrlo, intenta, mueve, va, busca... se pregunta, cuestiona, comparte... exige algo, un algo que le permita estar más tranquilo y sentirse menos loco, menos distinto, menos ajeno.


Uno va por esta vida muchas veces sobre-viviendo, uno camina por esta vida a veces yendo a la deriva, sin saber si va o viene. Uno a veces se pregunta por sí mismo y por sobre lo que uno quiere.


Cuando uno está enamorado, cuando uno tiene a alguien con quien compartir su vida, sus sueños, sus tristezas, sus anhelos se siente mejor. "Tener a alguien da cierta estabilidad emocional" le decía yo a Almita recién antier. Sí... da cierta estabilidad pero no es garantía de cordura ni de felicidad.


Es lindo tener a alguien a quien contarle, con quien compartir un café, una ensalada, una chuchería o una noche escuchando a Héctor, a Camilo, a Serrat, a Aznavour, a Sabines, a Benedetti. Es lindo tener alguien con quien escuchar el reclamo de "las mujeres que aman".


Hay momentos en que uno se queda sin asideros, en que se encuentra con cosas desconocidas, o que al menos no sabía que tenía: ser violento o pedante, por ejemplo. Uno a veces es un "higadito" como diría la Andrea y no se da cuenta... uno en el imaginario siempre será mejor que el otro.


En estos días, luego de haberme caído de un automóvil en movimiento, de haber maldecido a Newton por descubrir la gravedad y sus leyes, de haber mentado madres y colgado teléfonos, de términos e inicios de relaciones, de tomarse descansos y respiros, y fumar y no beber... han venido ciertas ideas a mi cabeza.


Resulta que con mi hipertensión arterial he debido replantearme ciertas cosas, creo que debería dejar de fumar pero... no lo puedo hacer, o tal vez no lo quiero hacer. Uno necesita creer en algo, dice el Pez, y yo creo en la Psicología, en el Psicoanálisis, en Dios, en mi familia, en mí, aún aunque a veces este mundo no lo entienda.


Dicen que hay cosas que uno no hurta, sino sólo hereda y algo así me ha pasado: ayer a las seis de la mañana estaba yo viajando a Celaya para acompañar a mi padre, de emergencia a hacerse un electrocardiograma para que le dijeran que está bien, que no es nada... que tal vez sólo fue un medicamento que le hizo mal. Lo importante acá, es que mis hermanas tienen la teoría de que mi padre es depresivo: "se deprime muy fácilmente", dice Rayo y yo me quedó pensando en las palabras de Alma "Pakito... ¿nunca has pensado en tomar antidepresivos?


Carajo... ¿y cuando la depresión no era un término de uso corriente qué hacían con gente como nosotros?


Lo más chistoso fue la capacidad que tiene mi padre para mimetizarse y que su hipocondría lo lleve a padecer lo mismo que yo: las consecuencias de un medicamento. Y más aún... hace un año más o menos, estaba yo también a esas horas, en el mismo IMSS acompañando a mi padre (¿es que hace uno las cosas cíclicas para recordarlas?)


Luego viene Andrea en sueños, sí... en sueños y me enseña y me cuida, y me habla y me adiestra, y está conmigo y me apoya, y me apapacha y yo me pregunto ¿por qué nos separaron? ¿Qué será de tí?


La presencia de las mujeres en mi vida ha sido definitiva y radical: ¿qué sería de mí sin ustedes? ¿Quién estaría conmigo en esos momentos en que sólo ustedes y yo sabemos cómo me siento? Porque hay cosas que sólo ustedes tienen capacidad de entender.


Dice Serrat y dice bien que él se pregunta por el día de su muerte. Alma comenta que soy un narciso y un arrogante, Miriam sabe que me he vuelto un poco más humilde.


Ocurre a veces que la simultaneidad de las cosas es defitiva en la vida de uno, y ocurre que las cosas pasan cuando tienen que ocurrir y yo, yo no quiero irme sin decirle a mi gente que la quiero, que son importantes en mi vida y que siento, que vivo y todavía, cuando duermo y cuando despierto... todavía sueño.


Fz. el 16 de julio (un beso a mi abuela donde quiera que esté -porque ella se llamaba Carmen- y a la Flaca porque en un día como éste la dejé de ver), en casa, en Corta, luego de beber tranquilamente y fumar apasionadamente. Ayer fue una linda tarde y una buena noche.



Si la muerte pisa mi huerto

¿quién firmará que he muerto

de muerte natural?


¿Quién lo voceará en mi pueblo?

¿quién pondrá un lazo negro

al entreabierto portal?


¿Quién será ese buen amigo

que morirá conmigo,

aunque sea un tanto así?


¿Quién mentirá un padrenuestro

y a rey muerto, rey puesto...

pensará para sí?


¿Quién cuidará de mi perro?

¿quién pagará mi entierro

y una cruz de metal?


¿Cuál de todos mis amores

ha de comprar las flores

para mi funeral?


¿Quién vaciará mis bolsillos?

¿quién liquidará mis deudas?

A saber...


¿Quién pondrá fin a mi diario

al caer la última hoja en mi calendario?


¿Quién me hablará ente sollozos?

¿quién besará mis ojos para darles la luz?


¿Quién rezará a mi memoria,

Dios lo tenga en su Gloria,

y brindará a mi salud?


¿Y quién hará pan de mi trigo?

¿quién se pondrá mi abrigo

el próximo diciembre?


¿Y quién será el nuevo dueño de mi casa

y mis sueños y mi sillón de mimbre?


¿Quién me abrirá los cajones?

¿quién leerá mis canciones con morboso placer?


¿Quién se acostará en mi cama,

se pondrá mi pijama y mantendrá a mi mujer,

y me traerá un crisantemo

el primero de noviembre?

A saber...


¿Quién pondrá fin a mi diario

al caer la última hoja en mi calendario?



Joan Manuel Serrat, España.

martes, 30 de junio de 2009

Escribí de tí...


de mi tierra, de mi gente, de mí.



Caminando por esas calles desconocidas en su intimidad pero transitadas tantas veces sin detenerse a mirar y a sentir su palpitar, me encontré a mí de nuevo admirando la lluvia, sintiendo el aire, viviendo mi pueblo, gozando la vida.


Yendo por esos senderos que tantas veces recorrí pero en los que nunca me detuve a mirar su gente me conmueve la niña de cuatro o cinco años con el cono de leche que apenas y puede cargar y los zapatos de tacón de la madre o de la hermana, que en un tono verde pastel contratan definitivamente de su jeans y su blusa roja.


Esto de caminar por "Las Insur" me hace recordar un poco lo que yo soy, de qué estoy hecho. Me gusta mirar a los padres que llevan de la mano a sus hijos, que los cuidan, que les dan amor, que les enseñan la vida a través de sus propias historias.


Ese descamisado que desde la puerta de su casa parece reina de la primavera diciendo hola y adiós a la mayoría de los que pasan por ahí, incluso a esos chicos que iban en motoneta (que por supuesto eran todas iguales, tanto en diseño como en color) escuchando sus rolas duranguenses con una grabadora en la parte trasera de los vehículos.


Las señoras recién bañadas, con sus pantalones ajustados y sus blusas entalladas como buscando que las lonjas desaparezcan usando ropa apretada, esas que se definen a ellas mismas como sexygordis.


Las chicas de hoy que llevan tacones altos y pantalones a las caderas para verse "más buenotas", que van con el niño que les tocó cuidar para poder salir con el novio.


Esa gente que no se preocupa -o al menos no lo demestra- por otra cosa que no sea el día de hoy. Esa gente que vive, que va a la tienda el domingo después de la iglesia con toda la familia, con las mejores galas, los mejores atuendos para comprar una paleta e ir a casa a mirar la tele.


Claro que les faltan unos cuantos pesos, porque tuvieron que dar la limosna y además, hubo que darle a los incapacitados, diría House, al paralítico que echa competencias con el del tumor canceroso en las piernas.


Incluso ellos tienen que usar estrategias de mercadotecnia, usan publiciad móvil: traen sus respectivos letreros contándole al mundo la desgracia que les aqueja, sus achaques, sus penas. "Necesito una operación porque tengo un tumor canceroso y mi familia me abandonó", se lee en uno y el otro, que trae silla de ruedas pero va de espaldas intenta alcanzarlo antes de que se lleve toda la <>.


No es que me burle de ellos, sino sólo digo, esto pasa; esto ocurre en nuestros pueblos. Pero situaciones así parecen no importarles a los candidatos que en pleno cierre de campañas afirman las cosas cambiarán porque los ciudadanos, responsables como nunca -según ellos mismos-, darán continuidad al gobierno o cambiarán o volverán, de acuerdo a los colores del partido, y el país, Querétaro, Celaya, Guanajuato, Cortazar saldrán adelante.


A los sacerdotes parece también importarles poco estas cosas (o al menos no lo manifiestan). Porque si no me equivoco, cuando se instituyó el sacramento del sacerdocio la premisa primera era el amor. ¿Dónde está ese amor pues cuando se la pasan regañando a "la clientela" por no votar?


En esta época del año me pasan cosas, me encuentro con cosas -tal vez inconscientemente deseadas por mí, dice Alma- que cambian mi vida. Por estas fecha he vivido buenas y malas cosas, he aprendido y ahora no ha sido la excepción.


Donde quiera que estén, las que cumplen años: felicidades; les quiero; son importantes para mí (incluso tú que teniéndome has preferido mirar lo que no tienes). Sí... no olvides que tú también eres importante y por eso has estado en mi vida, por eso has tenido permanencia.


A quienes conocí por estas fechas, gracias. Sí... a los que conocí hace tres o cuatro, o un año, o tal vez nueve.


A quienes se fueron por estos días: su función en mi vida había terminado.


A todos les agradezco el aprendizaje, el tiempo, el amor, el cariño, el espacio, el recuerdo, te tenga al lado de mi casa, a un sms de distancia, en el msn o no te haya vuelto a ver.


Existen días en que uno no sabe qué es lo que quiere, se siente incómodo. En otros, a pesar de esto, está tranquilo con uno mismo.


Cortazar (otra vez), lluvioso y nublado como otros años, en casa, a eso de las 14:41.


Fz.



Tú, que renunciaste a todo por seguirme a mí,

tú que me diste sueños y me diste paz,

y que estuviste siempre cuando te llamé.


Yo, no sé si te busqué por soledad o por qué,

tal vez me equivoqué no quise hacerte mal,

yo, simplemente, te necesité...


No, no pienses nunca que yo te mentí,

yo cuando dije amarte lo sentí,

equivocado o no, sé que te amé...


Hoy, en el vacío que mi vida es,

como quisiera volver a empezar,

volverme a enamorar, a enamorar, a enamorar...


Yo, no sé si te busqué por soledad o por qué,

tal vez me equivoqué no quise hacerte mal,

yo, simplemente, te necesité...


Y ahora que estoy solo, en el silencio de este cuarto vacío

recuerdo todas nuestras cosas: nuestro primer encuentro,

nuestro primer día, nuestro primer beso, nuestras primeras caricias,

tu vergüenza y la mía y tu risa, y tu risa...


No, no pienses nunca que yo te mentí,

yo cuando dije amarte lo sentí,

equivocado o no, sé que te amé...


Hoy, en el vacío que mi vida es,

como quisiera volver a empezar,

volverme a enamorar, a enamorar...


Cómo quisiera volver a empezar,

pero yo nunca supe más de tí.




Sergio Denis, Argentina.

martes, 2 de junio de 2009

Everybody gotta learn sometimes.


En unas cuantas horas debo ir al médico nuevamente, ahora a ponerme mi Toxoide Tetánico, mi vacuna para que no me dé tétanos... ¿dónde, pregunto yo, hay vacunas contra el pendejismo, para prevenir la idiotez?


Es cierto que las cosas no andaban bien, que había situaciones que me hacían ruido, que estaba tomando decisiones y dejando de hacer cosas. Es cierto que este domingo la había pasado bien, pero mis emociones se potenciaron con el alcohol pero para qué y porqué le dí ese par de chingadazos.


No... yo no quiero hacer pendejadas borracho como ya las he hecho otras veces. Además, por si fuera poco, ahora por prescripción médica debo bajarle al cigarro, al alcohol, tengo que hacer ejercicio, comer cosas menos saladas, pocas grasas, tomar más agua.


Ha habido cosas muy reveladoras en estos días y me acuerdo de Guzmán cuando, haciendo referencia a Freud decía que "por qué los seres humanos necesitamos sentirnos mierda para saber y reconocer de verdad quiénes somos".


El Doctor me dijo: si no te interesa la vida... ¿cómo te va a preocupar un dolor de cabeza?


Yo me pregunto de verdad si no me interesa la vida y si me interesa así... ¿qué chingados busco? ¿Qué pretendo? ¿Qué es lo que de verdad soy?


La televisión no me distrae, la internet es cotidiana, no tengo qué hacer. Estoy otra vez en casa de mis padres, sin trabajo, sin escuela, sin dar el siguiente paso. No, mi solución no es Miriam ni Becka, ni Nelly, ni Pako, ni mis amigos, ni mi banda, ni Beto, ni nadie. No... Alma tampoco lo es, pero es hoy en día lo que más se acerca a esto que siento.


Alma me entiende, me comprende y hasta eso que no me solapa del todo. Me pone mis estate quietos y me da su amor, su cariño, sus cuidados.


Lo que hicimos el domingo Miriam y yo fue claro: en lugar de yo ir a verla a donde había chocado me fui con Alma. Miriam en lugar de pedirme que la ayudara (puesto que yo vivo en Querétaro) me marcó para decirme que era un idiota y que por mi culpa había chocado. ¿Fui yo quien iba conduciendo? ¿Yo la puse peda? ¿Me le cerré? ¿Le hice algo al carro? No... yo no fui quien la hizo chocar.


Chocó porque siempre lo ha querido hacer, porque tiene esa fantasía, porque le gustaría hacerlo.


Así como yo llegué ensangrentado y llorando a casa, por eso grité.


¡Qué patético de mi parte! Pero sólo fue una respuesta a aquella noche en que cuidé de la pedez de Alma, en que me hizo tantos reclamos y yo no supe qué hacer. Ahora fui yo, llorando, lleno de sangre, pedo diciéndole: wey... estoy todo madreado, ayúdame.


Alma dejó a su prospecto por mí y se pregunta... ¿por qué no me quedé en Quintana Roo? ¿A qué chingados fui a casa?


Luego llegaron mi padre con Rayo y me sentí todavía peor. Y hasta la fecha no les he dicho qué pasó de verdad. Pero estoy muy sacado de onda: he soportado demasiado y acabé corriendo a Adriana, a Arte y a la misma Becka. Fui hasta la madre a ver a Nelly, me puse hasta el queque cuando Becka me dijo que tenía a alguien más.


Miriam y yo empezamos nuestra relación andando pedos y seguramente la tendríamos que terminar pedos. ¿Por qué soy tan rencoroso? ¿Por qué no perdono? ¿Por qué no logro desasirme de la mierda que traigo? ¿Por qué me pongo agresivo cuando bebo?


No, definitivamente no es esto la esencia mía y si es así... qué triste.


Sí... estoy triste y hasta he pensado en la posibilidad de tomar antidepresivos (tal vez tenga un problema fisiológico y no lo he querido reconocer) porque puede que sea químico todo esto. Chale... ahora soy hipertenso y tal vez tengo pedos con la química de mi cabecita.


¡Carajo!


¿Y si me muriera ahora... cuál es el pedo dice mi Alma?


Entre otras cosas, me he dado cuenta de que la gente importante para mí es feliz. Me dió gusto ver la felicidad de ellos reflejada en el Hi5 o el facebook.


Quiero medirle a mi intesidad, quiero sacar mi dramatismo, quiero estilizarlos, perfeccionarlos.


Ya es hora.


¿Qué es lo que tengo que simbolizar para dar el paso siguiente? Ayúdame Freud, ayúdame Manuel, Mayra, Julia, Dios, San Franz, Alma, Becka, Miriam, Nélida, Pako, Beto, Isa... si están... vengan... los necesito. Familia... ayúdenme porque ya no sé quién soy.


Todo lo que yo creí que era se está derrumbando.


¿Quién es este yo que habla?


No tengo certezas.

martes, 28 de abril de 2009

Acerca de la influenza porcina.


Del mal del puerco.


08:53 PM



Hoy día, precisamente hoy pareciera que para amar hay que tener valor, pareciera que para dar un abrazo o un saludo, o un beso hubiera que estar protegido de todas estas bacterias "mutantes"; esta porquería que nos invade y que el gobierno es el único que tiene la cura para ello pero nos recomienda cero contacto físico y de paso, no fumar.


Aunque no soy tan escéptico como el buen Marck Vader o la suspicaz de Rebeca sí me saca de onda esto.


Llega uno temprano a la central de Querétaro y se encuentra con esas imágenes que uno miró en las monografías de Sunrise -¿te acuerdas?-, las láminas que comprábamos cuando estábamos en la primaria, ésas, las que estaban dedicadas a la contaminación y nos traían la imagen de hombres con respiradores y cubre bocas por aquello de la contaminación.


No sé si tenga o no que ver con una cuestión política, si los del TLC o el grupo de los ocho, o la OTAN o la ONU se traigan algo entre manos y busquen desviar la atención como con aquel bendito chupacabras.


Se dice, hablan en los noticiarios de cientos de muertes, de escuelas cerradas, de cafeterías que sólo venden café para llevar. El buen Richy se burla de ello y dice: lo bueno es que no me puedo contagiar por facebook, pero esto es peor que los virus que joden nuestras computadoras. Yo me pregunto si acaso pueda contagiarme por Messenger (porque si es así no voy a dejar de hablar con Rebeca que es mi único contacto actual con el DF), ni tampoco voy a dejar de amar a las personas que quiero ni mucho menos voy a dejar de darles besos o saludarlos de mano.


No, me rehuso a este autismo que el gobierno nos propone. Me rehuso a no estar con la gente que quiero, tampoco voy a dejar de fumar.


Cuando subí al camión que me llevaría a casa escuchaba en la radio una ironía bastante triste: el auditorio de un conocido noticiero preguntaba cómo saber si de verdad tenía la influenza porcina si no podía reconocer bien los síntomas. Le preocupaba, le inquietaba a esta persona pero más le preocupaba confundir los síntomas, llegar al hospital y entonces sí enfermarse. Resulta que la enfermedad tal vez esté en los hospitales y no en la calle.


Luego me fui a mi entrevista de trabajo y ahi me encontré con Ivone, una chica desconocida para mí pero que a diferencia de la mayoría no tuvo miedo en preguntarme quién era y qué hacía ahí. Estar los dos ahí solos, sin cubre bocas (al menos no puestos, cada uno lo traía guardado en alguna parte de su ropa), sin miedo a la muerte o al menos a la enfermedad y con ganas de fumar me hizo sentirme menos loco, menos solo.


Tiene las ideas claras y eso es plausible en cualquier persona. Supe sólo su nombre cuando se fue luego de hablar como si nos conociéramos de hace mucho tiempo. Ella no tuvo miedo, ella creyó en las demás personas y tuvo paciencia -esperó un topógrafo que nunca llegó- por más de dos horas.


Ahora no habrá clases, ahora todo se paraliza y yo me pregunto... ¿cómo resolver una crisis económica cuando hay una cepa desconocida y con una cura que sólo tiene el gobierno que camina con nosotros de la mano, o de la boca, porque dicen que se transmite con la baba?


¿Qué hará la posmodernidad y el neoliberalismo con todo esto que trae vuelta loca a la gente? ¿Por qué tanta alarma?


¿Será de verdad tan mala esta situación? ¿Me estoy haciendo el fuerte? ¿Me vale madres la vida? ¿No me valoro? O ¿simple y sencillamente me gana mi parte cuestionadora y suspicaz?


¿A dónde iremos a parar?


¿Qué va a ser de nosotros?


¿Es esto un apocalipsis?


Algún Moisés contemporáneo habrá enviado una plaga contra la humilde e inofensiva Norteamérica (USA, Canadá y México)?


Entre que si son peras o manzanas, gente que ha estado en mi vida, personas que quiero (aunque ustedes no me quieran o no sepan de mí): gracias por dejarme ser parte de ustedes, por darme algo suyo.


Si me muero, no habrá sido mi vida en vano porque ustedes vinieron a reivindicar mi ser, mi estar y mi caminar. Y si se mueren conmigo, pues nos vemos en la otra vida. ¡Salud esqueletos!

Jajajajajajajaja.


"...y por eso inventó la muerte, para que la vida, sea para siempre." Jaime Sabines.



Fz., en Querétaro, el 27 de abril del 2009 cerca de casa.