martes, 2 de diciembre de 2008

De Joaquín Salvador Lavado.




Botero ya me tiene harto con sus gorditos", expresó el miércoles Joaquín Salvador Lavado "Quino", el creador de Mafalda, al explicar que por el peligro de caer en la repetición de su propia creación decidió no dibujar más, en 1973, a "la nena que protesta de todo para que todo cambie".

De visita en la Ciudad de México para presentar su libro "Mafalda inédita", que contiene tiras cómicas de la nena argentina y sus amiguitos nunca antes recopiladas, Quino charló con la prensa sobre su trabajo, su añoranza por el pasado, sus desilusiones, la política, las computadoras, el vino y la comida.

Con 76 años, el caricaturista argentino ya camina con paso cansado, resiente el frío de la capital mexicana y se muestra tímido al principio, pero toma confianza y deja soltar todo ese humor que no deja duda de que él es el padre de Mafalda.

"Me alegra que me queden pocos años de vida porque este mundo no me gusta nada", soltó Quino con pesimismo simpático al expresar su desagrado por la época actual, en la que "la palabra sagrada la tienen las computadoras", "los tomates ya no tienen gusto a nada" y "al vino lo están emparejando con la -Coca-Cola".

"Toda la juventud en aquella época (los 60 y 70) tenía ideales políticos, creíamos en los Beatles y en el Che Guevara, estaba el papa Juan XXIII, Kennedy, el mayo francés del 68 (...) Hoy la juventud quiere estudiar, salir de la universidad y conseguir un trabajo. Eso me parece muy terrible", dijo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Saliendo del hastío gracias al trabajo y al amor.



¿Cómo no amarte?


¿Cómo no amarte cuando a uno no le preocupa si los comensales alcanzan o no pastel, si hay aún café o no... si la botella de whisky ya se terminó o si van a traer más ginger ale?


¿Cómo no amarte en estas noches de tanto frío donde mis brazos te extrañan tanto y mis labios desean con ansia tus besos?


¿Cómo no regalarte un suspiro cuando Alex me pregunta como casi siempre últimamente..."¿ya te mandó mensaje?" y yo contesto encojiéndome de hombros?


¿Cómo no amarte cuando me has dado uno de los mejores días de mi vida y definitivamente el mejor de este año?


¿Cómo no amarte cuando me tratas como a un niño y me cuidas el sueño y me procuras salud y me llevas de la mano -salvo cuando estamos cerca de tu casa y tu madre te puede ver y te vaya a regañar-?


¿Cómo no amar esos labios tuyos, esas manías tuyas, esas locuras tuyas, esos detalles maravillosos que a veces tienes?


¿Cómo no amarte cuando las canciones vienen a ser una confirmación de este amor mío por tí? ¿Cómo obviar a la Arrolladora o a José Alfredo, cómo no amar a Joan Sebastian o a Serrat, cómo no gozar a Sabines o a Benedetti, cómo no sonreír con Fidel Rueda o Adán Romero?


¿Cómo no agradecer a Dios -ese tipo torpe con las manos- todas estas señales suyas a lo largo de estos días, que no hacen otra cosa sino reivindicar que te amo?




Es que tendrías que estar en Quintana Roo 22 con gente que ni me conoce y dice que tengo cara de idiota (independientemente de los genes) cuando recibo sms o llamadas, es que tendrías que leer las conversaciones del msn o los comentarios en estos espacios míos que tanto adoro. Es que habría que conocer mi historia de vida -incluso esas cosas no tan gratas de mí- para darte cuenta de la real dimensión de tu presencia en mi existencia.




Contigo uno tiene que preguntar a veces de qué humor vienes, pero también puede uno tener la certeza que casi siempre tendrás la disposición de amar.




Por si no quedó muy claro te lo repito, como el lunes en nuestra cama, desnudos y con el corazón en los labios y la humedad en nuestros cuerpos:




Estoy aquí por la misma razón por la que respondí a Teleritmo. Estoy aquí por la misma razón por la que fui a Soriana aquel primer día y tomé un chai que no estaba bueno.




Estoy aquí por la misma razón por la que un día te pedí que fueras mi novia después de darnos ese beso con sabor a Modelo y a pizza.




Estoy aquí por la misma razón por la que te traje a mi mundo y te presenté con él. Estoy aquí por la misma razón por la que he hecho a un lado los horarios establecidos, reorganizado mi agenda y faltado a partidos de futbol o comidas comunitarias.




Estoy aquí por la misma razón por la que algún día caminé con los ojos llenos de lágrimas y sin dar vuelta la cabeza por 2 de abril al medio día.




Estoy aquí por la misma razón por la que estuve esperando junto a la bola del agua mientras tenía LA TREGUA entre mis manos.




Estoy aquí por la misma razón por la que te mando correos, me conecto al msn, te mando sms o te escribo cosas; por la misma razón por la que te pongo canciones o a veces sin querer se me sale una que otra lagrimona.




Estoy aquí por la misma razón por la que a veces me enojas o me chocas (aunque no lo demuestre o no lo diga). Estoy aquí por la misma razón por la que a veces me haces feliz y gozo (y procuro generalmente comunicártelo).




Por algo no estuve el día de hoy esperándote... pero bueno, tú decidiste que no fuera... me dijiste que mejor no. Claro, por algo pasan las cosas. Tal vez en el camino te arrepentiste y te hubiese gustado que estuviera hoy pero no fue así... yo, literalmente, ni señales.




Sea como sea, estos días me han servido para darme cuenta de cuánto amor hay en mí por tí. Me han mostrado que yo nací para amarte... que hace mucho que decidí estar contigo aunque tú decidas no tenerme en tu vida. Que hace mucho que eres importante, que hace un rato que te necesito en mi vida.




Enfermo y mocoso, ronco y con tos, buscando un nuevo empleo y queriendo recuperar unos cuantos sueños, llego aquí contigo, me entrego, me pongo en tus manos y me cuidas y me tomas y me escuchas, y secas mis lágrimas y me quieres y me extrañas.




Me das todo ESO Y MÁS... y yo me quedo solo en mi cuarto, mirando la misma ventana de siempre, mientras me convenzo más y más y más y más de cuánto te amo. ¡Cuánta nostalgia tuya! ¡Cuánta falta me haces! Hoy por lo pronto, me quedo con la tranquilidad y la alegría de saberte feliz.




Espero que tu "hoy más que nunca soy feliz" se convierta en un mañana, en un pasado mañana, en un miércoles, en un toda la semana... que se prolongue, que se haga una costumbre. Si la soledad también puede ser una llama, ¿por qué la felicidad no puede ser una costumbre?




Dejemos, CIELO, que nos vaya un poquito bien.




Te invito a que nos vaya bien y mientras esperamos, tomemos un café y veamos pasar al mundo, porque el mundo se detiene cuando tú y yo nos amamos.






Fz, en Corta, el 23 de noviembre, a eso de las 23:04 hrs. pensando y extrañando a "la inquilina".

lunes, 13 de octubre de 2008

De una carta a Martín Santomé...

2 " 

 

    
   
 

2 "   

      
   
  

  



3

"
   


 '

 &  
   
  
   "  
 
 
  

 7-+
7 
  '
 "(2 67
   
  :
   
  26      
 

 
 "  
 
 
 '

 

 
 : ((
   
'

 

    



 


 5 
 "
  '

 
 
  
  
  '


    
      

! '
 

 
  
  
'

 
 
         

 )  6
  
'
 
       

  

  #(  
 (

&  3

 (

  (

      
  $
       
&

     
 W  
 

5

   
"       

 
  #
 &  '
&    
   2 "   

  
$

 %  %  $ 

 
  C  
  

 &  
  ;
3"
   
%
 
: ((
%
 " 

!
 *
(



( 
   
#
 (  

 26 
    
4 '
&  
    "
 
  
  '

 
  

( 
(
 

$    
 
  

 "     
 :
  4

   

     

  " 
 :
 
   $ 

   

:


             
1
  
5
 
7& 
( 
 3           PP   '

     +         )
 
& 
H 

   
 *
*
  
  

2  W  
& 
% 
         ! 2
$  

"   )      " 

 
 
   
%      

   
  # 



   

 
   
 G    &  


$ !
" 
   & '
   "   

 
  
    




 
"'
%        
#       
 
   

 9 
   
&
 !



      
  #
      
     *       
&

   


$ 
'

 " 

 
9
  
 5

  

 
 
  
 


 &
 

 
 
  "
 

     )  #          
  & ;
 
 &       "  
  
&
 &(1
   3
 
"
 
  
&
 "
      
 
  5  
 (
 
   
    
'

    

     

 
    
 

2 

 

 

 , #7 I 
 


JI9 J.

viernes, 3 de octubre de 2008

De lo fascinante del infante...

De cuando en cuando uno se toma un tiempo y reflexiona acerca de lo que hace de y con su vida. De cuando en cuando uno se pone "adulto" y empieza a planear y diseñar un proyecto de vida, crea expectativas, mira la luna, fuma un poco, escucha posturas intelectuales y pseudointelectuales y dice: oh, vaya...¡cuánta razón tienen! ¡Qué sensatos son! ¡Qué inteligencia la suya! ¡Cuánto les admiro!



Luego de algunos días de estar intentando tener calma se van tomando las decisiones. He de confesar con no poco desagrado que aún no me acostumbro del todo a esto de planear -ligera o concienzudamente- las decisiones en lugar de sólo tomarlas.



Quintana Roo 22 se siente distinto, diferente, a veces hasta como ajeno. He optado por guardar para mí, en mi cuarto, todas esas cosas que son mías y de nadie más, esas cosas que nadie puede criticarme ni mucho menos quitarme. En un principio mirar a Eleonora o a Buba era desconcertante, tener cuestiones de la Sinónima o de los Mighty me daba << pues no sabía a ciencia cierta si lo hacía porque son parte de mí o si lo hacía porque quería regresar a ellos>>. Al final acabé invitando incluso a la Sra. Corral y seguramente por ahí estará la Comis y la Sra. García. Son importantes en mi vida.



En esta propiedad privada mía que es mi cuarto de Quintana Roo se puede ver al bueno de mí en mis distintas y variadas circunstancias. Es MI cuarto... es lo mío, es lo que soy.



Algo tenía qué hacer para no volverme loco o para no volverme cuerdo (cómo se define la locura o la cordura si no es a través de alejarse de ellas y ponerse en el lugar totalmente opuesto) y poder continuar con esta vida mía que me hace tanto ruido a veces y que no sé qué opción tomar.



Hace algunos años, por estas fechas, más o menos, estaba yo tendido en una cama, con un exceso de anestesia -a punto estuve de morir por negligencia médica- despertando de un letargo de quién sabe cuántas horas. Un 28 de septiembre, allá por 1993 me fracturé el brazo como a eso de las once de la mañana en mi acostumbrado afán por ser el primero, el mejor. Fracasé y a punto estuve de morir por querer sobresalir.



Sin embargo, la vida era más sencilla. ¡Bendita ignorancia! Era más sencilla porque no sabía de muchas cosas que hoy día puedo agradecerle a la vida habérmelas mostrado aunque no siempre han sido gratas en su forma, probablemente sí en su fondo. Por aquellos días me conformaba yo con estar tranquilo, reposando y dándole tiempo a que los huesos sanaran y tomaran su lugar. La rehabilitación fue dolorosa en algunos momentos y hube de ser constante y disciplinado. Tuve que abandonar uno de mis más grandes sueños y he de confesar que no me dolió poco: el futbol.



Con el tiempo, pude habilitar nuevamente mi brazo y llevar una vida normal. No puedo cargar mucho con el brazo derecho pero lo bueno es que tengo al izquierdo que hasta ahora me ha ayudado lo bastante como para no detenerme.



Si yo tuviera un hijo podría contarle ya algunas cosas, seguramente estaría ya en una etapa de simbolización y podría -en el mejor de los casos- hacerle al educador y padre. En este instante me pregunto ¿cómo seré yo de padre? Mmm... ya llegará el día.



Pasado el tiempo y viviendo ya otras cosas uno se da cuenta lo importante que fueron ciertas personas y cuánto le enseñaron, aún sin quererlo o aún sin estar presentes. A esas personas las amo con todo mi corazón y con todo mi entendimiento aún a sabiendas que seguramente no les volveré a ver o que no serán para mí. ¡Es tan fácil empeñar la palabra! ¡Es tan complejo esto de la vida nuestra!





Si bien es cierto que nunca he sido una persona sencilla, también es cierto que me gustaría tomarme un respiro (pero de verdad), hacer esa pausa del 10 y replantearme las cosas. A principios de octubre, a punto de celebrar al bueno del Seráfico, lo miro a él y pido si puede, un poco de luz para alumbrar esta difuminada y entreverada senda.



Mi bebé me invita a buscar alternativas energéticas y me agrada la idea. No puedo negar que me da un poco de "frío" eso de aprender cosas nuevas y estar con gente que "ya sabe" pero algo podré hacer. Las personas adultas son y somos extrañas... nos complicamos tanto y somos también un poco orgullosos, no queremos que nos miren llorar. Nos choca mostrarnos débiles o en el más notorio de los casos... mostrarnos.

La idea es ahora... hacer cosas, analizar cosas, recostarse en el diván, darse baños con agua fría, cambiar de escenario y reducir el nivel de los oles.



¡Lo confundes todo…todo lo mezclas…!

domingo, 21 de septiembre de 2008

En el principio todo era caos.


¡Qué maravillas estas del internet! ¡Qué bondades las que nos ofrece la tecnología! Hace algunos años era yo el mismo preocupado por la muerte y por Dios, por el amor y por la mujer que no tenía, por el futuro y pensando en el pasado. Viviendo el día a día desde la intimidad de mi recámara, escuchando música y escribiendo en el cuaderno que "ya no ocupaba".


Hoy día -y definitivamente después de quién sabe cuánta gente y de quién sabe cuánto tiempo- he entrado a una página de algún desconocido buscando una página de Hi5 de la cual quedé enamorado por la simpleza a la hora de escribir y la sencillez en el concepto: todo giraba en torno a Charlie y Lola.


He de confesar que he hallado cosas buenas y que me he animado a hacerle a esto del escritor. Ahora ya no arrastro la pluma o el lápiz, ahora -igual que hace algunos años en mi cuarto y con más o menos la misma música- tomo la pc y me pongo a escribir. Ahora los límites son mayores: ahora escribo a las tres o cuatro de la mañana, poco antes de dormir. Escribir es el preámbulo de mis sueños, es la invitación a soñar y a mirar lo que uno quiera.


Definitivamente esto de desahogarme a través de las palabras me gusta, me encanta. Independientemente del talento escaso o nulo que pueda tener, es una actividad catártica. Me gusta escribir, amo escribir, me encantan los diarios, amo la poesía y generalmente ando en la nostalgia...no aquella nostalgia que añora sino aquella nostalgia que sueña.


Han sido días poco sencillos en algunos rubros pero la internet, la pc, la música, el tabaco y en algunas ocasiones el alcohol, me han permitido mediar con toda esta serie de sensaciones y emociones.


Escribir... definitivamente ha sido el recurso más utilizado. Escribir está por sobre todas las otras cosas que he enumerado... escribir... es incomparable. Lo disfruto, es un placer libidinal. Me gusta, me encanta y quiero seguir haciéndolo... amo escribir.